Uno de los tópicos que se suele utilizar para justificar que la asignatura de Religión sobra en el sistema educativo es que supone un adoctrinamiento que, en todo caso, debería realizarse en las parroquias o centros de culto. Cuando se responde argumentando que no es lo mismo catequesis (propio de las parroquias y con el objetivo de recibir un sacramento) que clase de religión (centros escolares, aportando una visión más académica y con el rigor de todos los saberes), se vuelve a responder que la dimensión religiosa ya está tratada de manera transversal en otras asignaturas.
Cada materia tiene su propio profesorado especializado. Si bien hay cuestiones que forman parte de lo que podríamos denominar “cultura general”, conocerlas, estudiarlas y aprenderlas de la mano de quien tiene esa especialidad académica es una garantía previa de seriedad, rigor y certeza.
Por otra parte, se da en nuestros días una realidad incuestionable y es el escaso conocimiento sobre todo lo relacionado con cualquier religión, incluso en sus rudimentos básicos. Y no digamos ya en todo que se refiere a ellas en relación con la cultura en todas sus vertientes.
Lejos de ser una materia adoctrinadora es una materia clarificadora de la realidad y fundamental para comprender el ayer, hoy y mañana de la sociedad.
Desde esta perspectiva, y con estos planteamientos, toda la etapa de Secundaria sigue un proceso formativo continuo y lógico. Cada curso es un peldaño que va subiendo y enriqueciendo al alumno en su proceso formativo hasta desembocar en el Bachillerato.
De modo resumido podríamos decir que en Primero de Secundaria empezamos analizando qué es y qué no es una Religión, estudiando a continuación las principales religiones del mundo, aplicando el mismo procedimiento de análisis para todas. Puesto que la religión que más ha influido en nuestra sociedad y cultura es el cristianismo, pasamos a estudiarla con mayor profundidad. Para ello nos centramos en su origen, explicando el significado de los “relatos míticos” de la Biblia, la Historia de Israel llegando finalmente a Jesús de Nazaret, el Mesías anunciado y esperado. Finalmente, vemos cómo este Jesús ofrece un proyecto de vida válido para todos los tiempos, poniendo como ejemplo a María, su madre.
En el Segundo curso de Secundaria tratamos de descubrir cómo esa comunidad creyente que empieza con Jesús vive y celebra su fe. Por eso se analizan todas las fiestas en su dimensión religiosa y las celebraciones cristianas, poniéndolas en paralelo con su “nueva” configuración no religiosa. Destacan principalmente los sacramentos, con todas sus vertientes (religiosa, social, comunitaria, etc.). También se conocen las características y la esencia de esas primeras comunidades cristianas, puestas en contraste con las comunidades actuales.
En el Tercer curso de Secundaria nos acercamos a la sociedad en la que vivió Jesús para tratar de comprender sus expresiones y palabras, así como sus acciones y gestos. Desde ahí se entenderá mejor la Biblia como libro sagrado del cristianismo, atendiendo a las fuentes literarias y documentales sobre Jesús, géneros literarios, manuscritos, etc. Finalmente, se estudia cómo es la respuesta de los primeros creyentes a la propuesta de Jesús, qué les ofreció para que iniciaran un camino que aún hoy perdura y sigue cautivando a millones de personas.
En Cuarto de Secundaria empezamos con los primeros pasos de ese nuevo grupo que sigue a Jesús, así como su periplo hasta llegar a nuestros días. Es decir, se trata de estudiar los hechos más importantes y significativos de la Historia de la Iglesia, sus luces y sus sombras. Para finalizar el curso se estudia el cristianismo como hecho cultural, es decir, cómo ha ido dejando su impronta en la historia del mundo desde hace veinte siglos, tanto en el arte como en todos los ámbitos de la vida.
Finalmente, en el primer curso de Bachillerato la asignatura de Religión gira en torno a cuatro ejes fundamentales: en primer lugar se trata sobre el sentido de la vida y las respuestas que se han dado a lo largo del tiempo, principalmente las críticas humanistas, las ciencias ocultas y las religiones. El segundo bloque temático se centra en el mundo en el que vivimos, principalmente en el desafío que supone para nuestra sociedad rica y opulenta la llamada de los más desfavorecidos; en este contexto se presenta la Doctrina Social de la Iglesia y sus repercusiones. En el tercer bloque se estudia la identidad de la persona desde la perspectiva cristiana. Para acabar el curso se analiza la relación entre la religión y la cultura, entre la fe y la razón, principalmente en su vertiente artística.